Villa-Lobos: encuentro providencial

jueves 14 mayo 2009

             El trabajo de músico acompañante de una película de cine mudo nunca fue muy destacable en el currículo de ningún intérprete. La dureza del trabajo y la poca renumeración lo hacían poco atractivo para los intérpretes, por lo que éstos no solían ser de mucha calidad. Sin embargo hay excepciones. Y una de las más grandes es la protagonizada por Heitor Villa-Lobos, que luego tendría una exitosa carrera como músico y compositor.

       Todos hemos podido ver en alguna ocasión como eran los inicios del cine. Las películas se grababan en blanco y negro y sin ningún sonido, por lo que llevaban el sobrenombre de cine mudo. Para acompañar la emisión, uno o varios músicos proporcionaban el ambiente, efectos sonoros, etc., que "naturalizaban" la acción eliminando la sensación de  extrañeza de una escena muda. Que no decir también de la labor que  ofrecían tapando el enorme ruido que la máquina de proyecciones ofrecía.

         Esto me recuerda que  si bien las proyecciones que se comercializaron de películas no tenían sonido, esto no era porque no había manera de grabar sonido e imagen simultaneamente. El kinetofono de Edison o el fonófono de Denemy funcionaban perfectamente desde 1895 y lo hacían. De hecho hay cientos de películas con sonido realizadas alrededor de 1900. Pero esto os lo cuento otro día.

         En la revista Moving Picture World, en 1909 se habla de la música lamentable en las salas de New York: pianos desafinados, pianistas incapaces de hacer música o que no quieren... Pero se produce poco a poco una mejora de todos los elementos debido al paso del cine de atracción de feria a teatros donde el destinatario del evento para a ser cada vez más el ambiente burgués. Se mejoran los asientos, el silencio de la sala, la calidad de los músicos...

          Durante una de sus giras concertísticas por Brasil, Arthur Rubinstein se encontraba en Rio cuando fue a un teatro donde se realizaba una proyección de cine. Rubinstein se quedó maravillado al escuchar al tremendo pianista, quedándose grandemente atraído por la música que interpretaba. Además no sólo era la interpretación y la música, aquel músico era un personaje muy peculiar. A parte de tocar gesticulando, bromeaba sobre los actores y animaba la proyección como nadie. No era otro que Heitor Villa-Lobos. Inmediatamente acabada la sesión fue a saludarlo a lo que Heitor le dijo: "Usted es un gran virtuoso, por lo tanto no puede comprender mi música".
          
         Podemos comprender la respuesta de Héitor Villa-Lobos a Arthur Rubinstein viendo a grandes rasgos lo que fue su vida hasta ese momento. Nació en 1887 en una familia de clase media de Rio. Su padre, empleado de la Biblioteca Nacional, tuvo gran interés por la música. En su casa, cada sábado importantes músicos de su tiempo, se daban cita para tocar juntos hasta altas horas. Este hábito, que duró por muchos años, influenció decisivamente el desarrollo de Heitor.

 "Mi padre, aparte de ser un hombre culto e inteligente, fue un músico perfecto, con una gran técnica. Con él, atendí mucha veces ensayos, conciertos y óperas. También aprendí como tocar el clarinete y fui forzado a discernir el género, estilo, carácter y origen de las obras, aparte de declarar con precisión la afinación de los sonidos o ruidos accidentales que aparecían en el momento, el sonido de la rueda de un tren, el canto de un pájaro, la caída de un objeto metálico, etc. Pobre de mi cuando no lo hacía bien..."

      Se dijo que el padre le ataba los pies a la pata de una mesa cuando se iba al trabajo de modo de asegurarse que Heitor hiciera toda la tarea. La aceptación de la rigidez y disciplina con la cual Heitor era tratado por su padre, es una contradicción con el carácter desarrollado más tarde por él. Un carácter lleno de exuberancia y sentimientos independientes que serán sin duda las marcas registradas de su música. Esta influencia paterna se vería truncada con la muerte del progenitor, su madre deseaba que su hijo se transformase en doctor...

    "A menudo mi madre me confiscaba todo el equipo musical. Como ya no tenía piano conseguí una guitarra. La estudiaba en secreto; mientras mi madre pensaba que estaba estudiando otras cosas, yo me dedicaba a tocar con la guitarra Haydn, Bach, Chopin..."

      Con el mismo secretismo, Villa-Lobos tuvo encuentros con la música y músicos en las calles y plazas de su ciudad. Este tipo de música era el Choro, que desde las últimas décadas del XIX era tocada por grupos de músicos que se juntaban por el placer de tocar. Su madre consideraba a estos músicos delincuentes... Hasta el momento sabía muy poco de música popular, pero aquí empezó a tomar conciencia del ritmo, inflexiones y demás características de esta erupción cultural.

   La iniciación musical de Heitor tuvo otras grandes influencias. Al mismo tiempo que encontraba aburrida las piezas clásicas que escuchaba en las encuentros musicales en su casa, el joven Heitor quedó maravillado cuando escuchó "El clave bien temperado" de J. S. Bach tocado en el piano por su tía Zizinha. Estas dos fuentes tuvieron un rol decisivo en la formación del estilo musical de Heitor. A pesar de su deseo de adquirir conocimientos de arte y principalmente de la música popular de su país, Heitor, se mantuvo leal a los tratados de armonía, contrapunto y métodos de orquestación; siendo necesario afirmar que en sus "aventuras" rítmicas, armónicas, melódicas y orquestaciones de sus composiciones no hay nada en contra de lo que determinaron los grandes maestros.
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        Asumiendo su condición de músico autodidacta y huyendo de la presión materna, tras  ser expulsado dos veces del conservatorio por su carácter indisciplinado, a los 16 de años escapó de su casa y viajó por todo el Brasil. Recogía todas las canciones que encontraba, pasó dos naufragios en canoa, vivió con aborígenes, la quinina le salvó de la malaria... Su misma madre pensando que estaba muerto encomendaba misas para la salvación de su alma. Para sobrevivir, tocaba el piano en cualquier sitio, conociendo la pobreza pero afianzándose en que el destino de su vida era la música. Comenzo a tocar en salas de cine.


       Hemos llegado de nuevo al encuentro de nuestro protagonista con Rubinstein y recordamos como Héitor poco menos que le da un sartenazo a su interlocutor. Pero la relación entre ambos afortunadamente no acabó aquí. Al día siguiente parece ser que Villa-Lobos se presentó en el hotel de rubinstein ofreciéndole disculpas. Efectivamente, este hombre fue providencial para el compositor brasileño, puesto que pasó a interpretar y proteger al extravagante y un poco arrogante personaje. A partir de aquí iniciaría su prolífica carrera musical empezando por la ciudad de París, de donde  tres años después volvería a su país siendo aclamado como un héroe nacional.

     Sin ninguna formación académica es uno de los músicos más importantes e innovadores del siglo XX. "Mi trabajo es consecuencia de la predestinación, pero en gran parte es también fruto del inmenso, ardiente y generoso país en el que he nacido".

Elina Garanca Aria Cantilena (Heitor Villa-Lobos) Bachianas Brasileiras nº 5 1938-1945


Fuentes:
- http://www.answers.com/topic/heitor-villa-lobos
- http://www.flautistico.com/flautistico/flautistico.nsf/docs/Villa_lobos_un_compositor_brasilero
- http://www.upf.edu/pdi/dcom/xavierberenguer/textos/musics/villalob/principal.html






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