Haydn: Sinfonia nº 45 "Los adioses"

viernes 15 mayo 2009

      El príncipe asiste al concierto preparado por Franz Joseph Haydn para el día de hoy. Estrena una de sus sinfonías. Durante el transcurso de la obra, uno a uno van enmudeciendo los instrumentos de la orquesta al tiempo que los intérpretes apagan su vela, se levantan, hacen una reverencia y se retiran con el instrumento bajo el brazo....

        Celebre es el hecho narrado en el parrafo anterior. Según la mayoría de versiones, con esta pantomima tanto Haydn como sus músicos efectuaron una protesta ingeniosa y discreta por la prolongación de la estancia en el palacio Esterháza unas semanas más de lo convenido. Sin duda, tanto el príncipe como los asistentes al concierto entendieron perfectamente el sentido de la sinfonìa: La orden de partida fue dada al día siguiente de la representación.

          Durante la epoca estival, la familia Esterházy y todo su séquito viajaban hasta Süttor,  situado entre Hungría y Austria a poco más de 50 kilómetros de Viena, donde habían construido un fastuoso palacio llamado Esterháza que sus coetaneos comparaban con Versalles o el esplendor de los Médici en Florencia. Tenía más de mil habitaciones. Haydn, a las ordenes del príncipe Nikolaus (1714-90) llamado el Magnífico, tuvo ventajas e inconvenientes por este aislado pero lujoso retiro. Culturalmente hablando abundaban los conciertos, fiestas, representación de óperas. teatro. La sala de conciertos tiene una capacidad para 400 plazas. "Como director de una orquesta podía hacer experiencias. Yo era libre de cambiar, mejorar, añadir o suprimir, en firn, de permitirme todas las audacias posibles. Aislado del mundo, no había nadie que me importunara, lo que me permitió ser original".

           También sabemos que el contrato que lo unía al príncipe fue firmado con placer por parte de Haydn, y verdaderamente hubiera sido así para cualquier músico de la época. Sin embargo, sus catorce artículos reflejan la condición de los músicos dentro de la Corte en esa época. Haydn se comprometía "a comportarse como correspondía a un funcionario honorable de una casa principesca", "evitar toda brutalidad contra sus subordinados", "velar para que sus subordinados y él mismo aparecieran siempre uniformados". "Componer toda la música que su Alteza juzgara conveniente pedirle, sin comunicar sus composiciones a persona alguna, y sobre todo sin hacerlas copiar", "presentarse dos veces al día en la antecámara para saber si Su Alteza está dispuesta a una audición musical o no"...
 
     Durante los primeros años estuvo por debajo de maestro de capilla Gregorius Werner, quién celoso y agobiado por el incansable trabajo y maestría de Haydn, calificaba a éste de "fabricante de canciones". No dudaba en escribir al príncipe por el desorden y la indisciplina que consentía el nuevo director de la orquesta. Su Alteza convino en llamarle al orden en varias ocasiones, haciéndole responsable de la distribución, uso y conservación de las partituras, vigilar el orden y buen estado de los instrumentos, que todos los coristas y músicas acudan a sus obligaciones (incluso en ausencia del príncipe estaba obligado a organizar dos conciertos semanales) y que no se ausentara de imprevisto ni él ni sus subordinados sin 15 días antes no haberlo pedido por escrito describiendo la causa presumible de la ausencia.

      A todo ello hay que sumar que no se permitía que el personal de servicio, por supuesto, entre ellos los músicos, pudieran llevar a su familia al palacio. Y eso no creo que fuera por falta de espacio ;-) . En una ocasión en que algunos de los miembros de la orquesta se habían casado recientemente, se vieron obligados a abandonar a sus esposadas cuando llegó el periodo estival y el consecuente viaje a Esterháza. Además, cuando acabo el periodo habitual de residencia en el palacio, el príncipe decidió prolongar la estancia en el lugar debido a que el buen tiempo persistía. Los empleados estaban desesperados.  Pidieron entonces ayuda a Haydn. Hay que hacer notar que los criados de las cortes no podían exponer su parecer negativo en cuanto a este o cualquier otro asunto que pudiera acaecer. El maestro discurrió entonces el plan que relatamos al principio. Asimismo, Esterházy demostró su gran sensibilidad hacia el arte y el tremendo orgullo que le inspiraba Haydn, que tantos buenos ratos le había hecho disfrutar. Su reacción estuvo a la altura de estas cualidades.


         La sinfonía está en la línea de su estilo inspirado en el Sturm und Drang: tonalidad menor y contrastes extremos. Sin embargo, el final de esta sinfonía es único en la historia: después del explosivo allegro final, se presenta un inesperado adagio en el que poco a poco los músicos dejaban de tocar, apagaban la vela del atril, hacían una reverencia y salían de la sala despidiéndose de su señor. Así van dejando todos de tocar hasta que la sala quedó vacía.

         La historia cuenta que cuando se iban ya los últimos dos violines dijo el príncipe: “Bueno, si todos se van, igual nosotros también deberíamos irnos”. Y al día siguiente partieron para Viena.


Fuentes:
- http://www.cuadernosdemusicayliteratura.com/2008/02/fj-haydn-sinfona-n-45-los-adioses.html
- Enciclopedia Salvat de los Grandes Compositores






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